domingo, 13 de julio de 2008

Parece imposible recibir con una sonrisa de aceptación

frutos no deseados y que ocasionan sufrimientos

Absortos e inmersos en nuestras relaciones mundanas

nos olvidamos de nuestra relación primordial con el Señor

Nos identificamos con nuestro rol de padres, esposos, 

profesionales etc. de modo que nuestras relaciones con el mundo

y con los seres que lo habitan se vuelven más fuertes 

y parecen más reales a nuestros ojos 

que nuestra relación con el Señor

Sin embargo nuestra relación con el Señor 

es primordial y permanente

mientras todas las demás son secundarias y momentáneas

Las relaciones mundanas comienzan sólo

con el nacimiento del cuerpo

y finalizan con su muerte

Pero en cada nacimiento nuestra relación con el Señor 

permanece sin cambio

Nos empeñamos en crear relaciones "imperecederas"

en este mundo efímero 

y con ello nos atraemos una ráfaga de sufrimientos

En el océano surgen diversidad de olas, cada una de ellas 

establece una relación con otras olas cercanas

durante un breve periodo de tiempo

Pero su relación con el océano es primordial

SIN UN PRINCIPIO  Y

SIN UN FIN

De igual manera cada individuo tiene

 una relación fundamental con el Señor

lo sepa y lo acepte o no

Ignorar la existencia de esta relación

es la causa del sufrimiento

(comentarios de Swami Tejomayananda

a los primeros versos de Bhagavan Ramana)

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